martes 13 de abril de 2010

Tonto el último

Estuve el sábado comiendo con un viejo amigo. Es un tipo interesante. Empezó a trabajar joven y siempre se ha buscado la vida. Creó una empresa de servicios con su mujer. Al principio trabajando ellos dos un montón de horas, ahora tienen bastantes empleados y prestan sus servicios por toda Andalucía.

Mi amigo como digo es un currante y se merece todo lo que ha conseguido, pero hablando con él sobre como funcionan los negocios hoy en día me dejó claro que, si quieres triunfar, no sólo tienes que ser un empresario competente, sino que tienes que ser un experto en burocracia y sobre todo en subvenciones.

Él se conoce todas las ayudas, subvenciones y cursos que existen. Sean de la Junta de Andalucía, de la Administración central, de Bruselas, o de los ayuntamientos él las conoce y sabe cómo conseguirlas.

Sí, cuando me dijo esto no pude evitar torcer un poco el gesto pero hablando más con él tienes que darle la razón en su forma de operar. Paga una cantidad astronómica de impuestos. Se ve zancadilleado por una burocracia que le dice cómo, a quién y de qué manera debe contratar. Un administración que le exige una cantidad de papeleo increíble... En fin, todos sabemos la locura que significa ser un pequeño o mediano empresario en este país.

Mi amigo se iba calentando conforme íbamos hablando del tema, y entonces ocurrió algo que lo hizo explotar: por la puerta del restaurante entró (juro que es cierto) una de las ministras de Zapatitos, la siempre ingeniosa (porque no hace más que inventar, como diríamos por aquí) Bibiana Aído.

“¡Yo le pago a esa sus comidas, su coche, sus guardaespaldas!” exclamó mi amigo. “¿Y no voy a coger todo lo que pueda viendo cómo me roban y me joden? ¡Hasta el último céntimo de subvenciones voy a coger, hasta el último!”

Se dice que en el mercado rige la ley de la selva. Nada más lejos de la realidad. Es en el estatismo rampante en el que vivimos donde rige esa ley. O comes u otro se lo come. Y si no comes no sobrevives.

De modo que aprended de mi amigo y coged del estado todo lo que podáis mientras las cosas funcionen así porque, nos guste o no, la segunda ley que nos rige es aquella de tonto el último.

1 comentarios:

el moli de getafe dijo...

A esto los "estudiaos" lo llamamos "contraeconomía" y, si se hace bien, te reconforta mucho de los abusos de los "pijo-progres".

También puede uno "colarse" en el Metro, o no pagar "el IVA del fontanero", o dejar "pudrirse" las multas de tráfico en un cajón, o no reflejar en la nómina todo el sueldo que uno cobra, o ...

Y así, poco a poco, ir "socavando" la "autoridad moral" y el "poder absoluto" del Estado "ladrón" y "asesino".