La diferencia entre lugar privado y público debiera ser evidente. Es público el que pertenece al estado. Es privado el que pertenece a uno o varios particulares. Bueno, pues algo tan simple algunos no lo entienden.
En un lugar privado, como vuestra casa, es el dueño el que decide que se puede y que no se puede hacer. Podrá hacerse lo que le de la gana al dueño en tanto no se dañen derechos ajenos. Así, si quiero que en mi casa se fume tengo perfecto derecho a hacerlo. Mis amigos podrán aceptarlo o no. Podrán venir a mi casa si quieren o podrán no venir si el humo les molesta.
Todo esto, que es tan de sentido común, se complica cuando hablamos de locales abiertos al público. Se complica innecesariamente porque no es lo mismo un local público que un local abierto al público.
Repetimos: el primero es el que pertenece al estado. Pero el segundo es un local PRIVADO cuyo dueño decide dejar la puerta abierta durante determinadas horas, con más o menos restricciones, para que entre gente en él.
Pero repetimos: es un local PRIVADO. Tan privado como mi casa.
Siendo esto así, ¿qué derecho tiene el estado a determinar las reglas de comportamiento que deben regir en ese local PRIVADO?
Si a alguno de mis invitados les molestara el humo en mi casa (en caso de que fumara, cosa que no sucede) siempre pueden decidir no venir. Del mismo modo y por la misma razón, una persona que no soporte el humo del tabaco puede negarse a entrar en un local donde se fuma pero no puede pretender que el local cambie sus normas solo porque las actuales no le gustan.
Ocurre lo mismo con el derecho de admisión, que no es sino el derecho a discriminar.
Imaginaos: un tipo llama a la puerta de vuestra casa, abrís la puerta y comprobáis que no lo conocéis de nada. Él dice que quiere entrar y vosotros no lo permitís. ¿Es incorrecto vuestro comportamiento? Está claro que no.
Ahora imaginad la misma situación con la diferencia de que vosotros sois unos nazis y el tipo que quiere entrar es negro. Obviamente no le dejáis entrar. ¿Sería delito? ¿La motivación que lleva a no dejarlo entrar cambia el hecho de que vuestra casa es vuestra casa y en ella entra solo quien vosotros queréis? Evidentemente no.
Del mismo modo, cuando en un local se niega la entrada a una persona por la razón que sea (es irrelevante), no se está haciendo otra cosa que lo que todos hacemos en nuestras casas o propiedades.
(Por otro lado y como nota al margen, ¿qué motivo tienen algunos para insistir entrar en lugares donde no son bienvenidos? A mi solo se me ocurre uno: tocar los cojones).
¿Toleraríais que un extraño os exigiera cambiar las normas que rigen en vuestra casa?
Seguro que no. Entonces, ¿por qué el dueño debe cambiar las normas que rigen en su local?
Si te molesta el humo o el bar está regentado por un racista y eres negro la solución es simple: no vayas a ese bar.
3 comentarios:
Por supuesto que "Civil Rights" quiso "tocar los cojones".
Dicho movimiento consideró que no se podía permitir que en "lugares abiertos al publico", como cafeterías y autobuses, se discriminara por el color de la piel, y decidió combatirlo.
Pero esto no tiene nada que ver con el Estado, esto se refiere a la ley, es decir, al acuerdo normativo que por vivir en sociedad necesitamos.
Que yo sepa la ley, hoy por hoy, la hace el estado.
Nadie cuestiona la necesidad de la ley (yo menos, dado que soy jurista), la cuestión es ¿qué ley? ¿una que puede entrometerse impunemente en tu vida y propiedad? No, gracias.
El derecho a discriminar es esencial si queremos ser libres.
Las personas son seres sociales que necesitan relacionarse unas con otras pero, ¿serás tú el que decida con quién y en qué grado quieres relacionarte, o lo debe hacer un tercero? Si crees en la libertad la respuesta es clara.
Ya veo donde me llevas, y no voy a darte el gusto.
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