viernes 11 de septiembre de 2009

El mito de los 46 millones sin cobertura sanitaria.

por Sharon Harris.

Traducido por A.Chena

"Hemos de admitir que el libre mercado no ha funcionado perfectamente cuando se trata de la asistencia sanitaria, porque tienes a un montón de gente que están realmente sufriendo: 46 millones de no asegurados…”

Presidente Obama. 11 de junio de 2009

Los defensores de la reforma radical de la asistencia sanitaria repiten “46 millones de no asegurados” (o el 15% de la población Americana está sin seguro) como un mantra, argumentando, como el presidente Obama, que esto prueba que el libre mercado no funciona en lo referente a la asistencia médica.

La afirmación ha sido usada repetidamente en un informe de la Casa Blanca. Miembros del Congreso lo mencionan a menudo y aparece frecuentemente en los medios, incluyendo a los principales periódicos estadounidenses.
Sin embargo, un examen más cuidadoso muestra que el número está altamente falseado, de hecho es completamente incierto.(…)

La mayoría de datos y argumentos del presente artículo vienen de un informe del consejero económico de la Casa Blanca Keith Hennessey.
Otros datos, del libro de Sally C. Pipes The Top Ten Myths of American Health Care: A Citizen's Guide (…)

En primer lugar, el origen de la cifra. La cifra de 46 millones de no asegurados proviene de un estudio realizado por la oficina del censo. Según este estudio: “en 2007 había 45,7 millones de personas en los EE.UU. (15,3% de la población) que carecían de cobertura sanitaria al menos durante parte del año”.

Sin embargo, de esos 45,7 millones estimados de personas sin seguro en 2007:

• Aproximadamente 6,4 millones de ellos no están contabilizados por Medicaid (programa de asistencia médica gratuita pública en EE.UU. Nota del traductor). Esto significa que forman parte de Medicaid u otros programas públicos, pero por error el censo no los ha contabilizado. De modo que están asegurados. Este dato proviene del análisis realizado por el Departamento de salud y servicios humanos en 2005.

• * Otros 4,3 millones son elegibles para algún programa gratuito o altamente financiado por el estado (sea Medicaid u otros), pero, simplemente, aún no se han inscrito. Si acuden a un servicio de urgencias o a una clínica gratuita, serán automáticamente inscritos después de haber recibido la asistencia sanitaria.

• * 9.3 millones o más no son ciudadanos de EE.UU. Sí, casi el 20% de los “46 millones de no asegurados” son ciudadanos de otros países que viven en los EE.UU., legal o ilegalmente (algunos eleven la cifra al 25%) A pesar de esto, escucharás habitualmente que “46 millones de americanos” (queriendo decir ciudadanos americanos) no está asegurados. Tengo un gran respeto por los inmigrantes, pero no creo que el gobierno deba forzar a los contribuyentes a pagar su cobertura sanitaria.
NOTA DEL TRADUCTOR: discrepo radicalmente en este punto. Los inmigrantes son también contribuyentes. Pagan impuestos ( aunque solo sean indirectos en el caso de los ilegales). Por tanto tienen el mismo derecho que un ciudadano a recibir cobertura sanitaria.

• 10.1 millones tienen rentas tres veces superiores al nivel de pobreza. Para una sola persona esto significa que su renta excedía de los 30600$ en 2007. Para una familia de cuatro serían 62000$ o más. Casi 18 millones de no asegurados en EE.UU. (el 38% de estos) ganan más de 50000$ al año; casi 10 millones de ellos ganan más de 75000$ al año. El típico ciudadano no asegurado está por encima de la renta media en los EE.UU. Obviamente, la inmensa mayoría de esta gente puede adquirir cobertura sanitaria bajo el sistema actual.
NOTA DEL TRADUCTOR: Incluso Hillary Clinton, la mayor defensora de crear un sistema sanitario público, reconoció que el 25% de los supuestos no asegurados pueden obtener cobertura sanitaria y, por lo que sea, no quieren.

• * 5 millones son adultos con edades comprendidas entre los 18 y los 34 y sin hijos. Los jóvenes solteros en estas edades están, en su conjunto, extremadamente sanos; las compañías de seguros se refieren a ellos como “los invencibles”. De forma estúpida o no muchos de ellos optan por no invertir dinero en cobertura sanitaria en ese estado de sus vidas.

¿Qué nos deja todo esto? 10,6 millones de ciudadanos (sobre una población de 310 millones. Nota del traductor.); que tienen rentas inferiores al 300% del nivel de pobreza; que no son elegibles para alguno de los programas sanitarios públicos; y que no son adultos entre 18 y 34 años sin hijos.

Eso es, aproximadamente, el 3% de la población estadounidense. E incluso algunos de ese 3% están sin cobertura solo temporalmente, por ejemplo porque los contabilizan en el periodo entre un trabajo y otro o, temporalmente, no pueden obtener un seguro. Además, estos aún podrían obtener alguna cobertura ya que por ley los hospitales no pueden negar la asistencia sanitaria a los que acuden a un servicio de urgencias.

El asunto es que la inmensa mayoría de los ciudadanos de EE.UU. tienen cobertura sanitaria, y muchos que no la tienen pueden adquirirla pero, por una u otra razón, han decidido no hacerlo. El porcentaje que no puede obtener cobertura de una u otra forma es muy pequeño.

Sí, sabemos que el sistema sanitario estadounidense necesita urgentemente ser reformado. Y por supuesto nos preocupamos y nos compadecemos de cada persona que sufre por los numerosos fallos del actual sistema.

Pero también sabemos que hay muchas mejores formas de ayudar a estas personas que adoptar la radical y tremenda decisión de ceder nuestra cobertura sanitaria al gobierno federal. La solución reside en una mayor capacidad de decisión para los consumidores y más competencia. Una audaz desregulación de las industrias médicas y de seguros. Desgravaciones de impuestos para los gastos médicos. Grandes desgravaciones para las donaciones a ONG médicas. Masivas reducciones de impuestos para permitir a los ciudadanos gastar más dinero en cobertura médica y caridad.

La administración Obama está proponiendo nuevos y sin precedentes controles sobre el actual sistema para un problema que afecta, sobre todo, a un pequeño porcentaje de la población.

¿Apoyaría la gente tales cambios radicales si supieran la verdad que se esconde tras las cifras?

No lo creo. Es hora de llevar este mensaje al público, mientras aún podamos.
* * * * * *
Sharon Harris es presidenta de la organización Advocates for Self-Government

martes 1 de septiembre de 2009

De nuevo el P-LIB (contestación a Víctor)

Victor contesta a mi defensa del P-LIB y esta es mi contrarréplica:

Quiero enfatizar que, como dije en el post, no creo que se trate de optar por un medio renunciando a todos los demás. Lo que dejé claro es que cuantos más medios utilicemos mejor y que estos no me parecen incompatibles entre sí.

Dicho esto, paso a contestar a Víctor:
Víctor dice que el parlamentarismo como autodefensa estaría bien si funcionase. Bueno, yo no lo sé. Hasta ahora y en nuestro contexto político europeo no han existido partidos libertarios, ni siquiera auténticamente liberales. Los que existen ahora son relativamente recientes, de modo que me parecería aventurado decir que fracasarán.

En cuanto al “mercado de estrategias”, por supuesto no lo digo en un sentido literal. No pretendo que se contabilicen los costos y los beneficios económicos, de tiempo, etc... Sólo se trata de ofrecer a los potenciales libertarios el mayor abanico de posibilidades y dejar que ellos elijan. Sin autolimitarnos. Si se llega a la conclusión de que un método no funciona que sea después de haberlo probado. Sin apriorismos.

Víctor defiende sobre todo la difusión cultural. Como dije opino que es fundamental, pero no soy tan optimista como él. Internet puede funcionar como un auténtico libre mercado (hasta cierto punto), pero el problema es que el mercado de los medios no es sólo internet, son también todos los demás medios de masas, que son los que de verdad (des)informan a la gente y con los que se compite. Nos guste o no, unas ideas expuestas en blogs privados no tienen el mismo peso ni el mismo efecto que algo que sale en CNN. La inmensa mayoría de la población no está politizada y necesita ideas simples y claras que son aquellas que los medios de masas suelen lanzar.

Por otro lado no se trata solo de difundir nuestras ideas, sino de hacerlo más que la competencia. Sí, el anarquismo de mercado se ha difundido bastante. El problema es que también lo hacen movimientos neo fascistas (¿sabes lo que el Movimiento Social Republicano está haciendo?), grupos fundamentalistas, radicales de izquierda de todo pelaje, grupos católicos, ecologistas, .... Todos estos también han avanzado mucho. Por tanto: no basta avanzar, hay que hacerlo más que los demás. En mi opinión, un partido, con el tiempo, podría atraer más apoyo sobre nuestras ideas que ningún otro tipo de movimiento.

Propones la creación de todo tipo de instituciones sociales: escuelas, asociaciones de defensa, tribunales, bibliotecas, redes de (contra)economía social o sindicatos. Está bien, es una buena idea. Lástima que para alguna de ellas los requisitos legales sean excesivos (tribunales, escuelas…) y que otras (contraeconomía) sean ilegales. Un partido libertario podría eliminar una cantidad enorme de burocracia y legislación, lo cual permitiría crear una mayor cantidad (y de más calidad) de estas instituciones.

Jamás he pensado ni dicho que la anarquía se pueda decretar, ni desde arriba ni desde ningún sitio. Lo que digo es que es completamente ilusorio creer que se pueda pasar de un estatalismo sin freno a la anarquía sin, previamente, desmontar un estado asistencialista que ha domesticado a la gente hasta extremos inauditos. No se puede porque la gente no está habituada a ello. Han crecido bajo el estatalismo y no sabrían que hacer en una situación de anarquía. Es necesario llegar primero a un clima social y politico donde el individualismo, el orgullo por ser independientes, el querer hacer las cosas por si mismo sean valores apreciados por la sociedad. Para ello es fundamental aligerar la carga pesadísima que supone el actual estado del “bienestar” y pienso que un partido es la mejor (no la única) forma de hacerlo. Ningún animal de granja pensará en alimentarse por si mismo si el granjero continua alimentándole diariamente.

Por otro lado, no creo para nada que un partido desmovilice a la gente. Más bien lo contrario. No hay más que ver la cantidad de movimientos de masas que diversos partidos han movilizado a lo largo de la historia. Su exito ha sido notable (desgraciadamente, ya que casi todos han sido colectivistas). Basta ver lo que los socialdemócratas han conseguido en el último siglo. Simplemente echad un vistazo a lo que el SPD pedía a finales del XIX (y que era visto como algo extremista) y comprobad como ha sido ampliamente superado (para nuestra desgracia).

La conquista del poder no se haría para decretar la anarquía que, como he dicho, no se puede decretar. Se hace para comenzar a desmontar el estado hasta llegar a un punto en que la gente lo vea innecesario. Si después de unas décadas de un estado cada vez más pequeño, con una sociedad cada vez más independiente y fuerte, la gente ve del todo inutil el estado remanente, se podría llegar, si no a la anarquía, a algo muy próximo. Mientras el estado, con su enorme poder coactivo, siga controlando la mayoría de los servicios fundamentales es completamente ilusorio pretender competir con él. Es la competencia más desleal que se pueda imaginar. Es como si en un barrio camorrista de Napoles pretendieras hacer negocios a espaldas de la mafia. No duras ni dos días.

Quiero, para acabar, apuntar al desprecio que muchos anarquistas (no digo que sea el caso de Víctor) demuestran hacia el reformismo. Piensan en terminos de todo o nada. Pero en la vida real los cambios parciales pueden cambiar (y mucho) la vida de las personas. Siendo un impuesto siempre un impuesto, en la vida real no es lo mismo que te quiten el 50% de tu dinero que el 10%. Si eres homosexual el que no te metan en la carcel o te maten por serlo (en muchos países es así) no es algo baladí. Intromisión en la vida privada, libertad de comercio, derecho a la autodefensa… en fin, muchas cosas pueden cambiarse y con ello mejorar la vida cotidiana de la gente y aumentar su aprecio por la libertad.

jueves 27 de agosto de 2009

P-LIB

Ha nacido el partido de la libertad individual y ya se ha desatado el debate entre los libertarios. La historia de siempre: muchos anarquistas opinan que es un despropósito, una inmoralidad, una pérdida de tiempo, etc... Yo sin embargo lo defiendo y pienso afiliarme.

A los críticos digo lo siguiente: dado que todos creemos en el libre mercado, apliquemos su lógica al mercado de los medios a utilizar. Los agoristas que vendan agorismo, los desobedientes civiles que desobedezcan, los que apuestan por la cultura que culturicen. Yo, por mi parte y en este momento de mi vida, apuesto por un partido por las razones que seguidamente mencionaré. Dejemos así que sean los libertarios quienes decidan que medios son los más idóneos.

En cualquier caso, si de algo no andamos sobrados, es de medios a utilizar, y en mi opinión cuantos más mejor. Además la mayoría de estos medios no son incompatibles entre sí.

¿Por qué opto por un partido político? Antes de explicarlo (brevemente, esto no pretende ser un tratado de politología) veamos alguno de los otros métodos:

1- Desobediencia civil: si opto por la desobediencia civil y dejo de pagar impuestos iré a la cárcel y me confiscarán mis bienes. Además, para que la desobediencia civil sea útil debe darse de forma masiva. Todos amamos a Thoreau pero su acción de dejar de pagar un dólar no sirvió para nada, el dólar lo pagó su familia y además sólo pasó una noche en la cárcel. Para colmo Thoreau tenía pocas propiedades que pudieran ser confiscadas (a parte de que el estado americano no tenía en aquellos tiempos ese poder confiscatorio), así que ser desobediente civil no le resultó tan gravoso. Hoy en día, por el contrario, no pagar impuestos supondría graves perjuicios y es ilusorio esperar que una cantidad significativa de gente esté dispuesta a ir a la cárcel por ello. La desobediencia civil puede ser muy útil como puntilla final de un régimen. En esos momentos en los que un régimen se ha descompuesto tanto que lo único que falta para que caiga es un martillazo final. No estamos en esos tiempos. Esto va a ser una carrera de fondo. Un camino largo.

2- Agorismo: es un poco lo mismo de antes. Los empresarios son minoría en la sociedad. Ya ahora lo son. Pocos de ellos estarán dispuestos a entrar en un mercado gris o negro porque los riesgos para ellos y sus familias son enormes. De modo que los agoristas serán aún menos y su impacto social ínfimo. Además el agorismo es una forma de activismo y por tanto no basta con que un empresario entre en el mercado negro o gris, es necesario que lo haga con conciencia política. Cualquier empresario sabe lo duro y sacrificado que es ser empresario. Pedirles a algunos que conozco que después de desvelos, jornadas de 12 horas y todo tipo de preocupaciones, lleguen a su casa y se pongan a leer a Samuel Konkin III es de verdad no estar en el mundo. El agorismo como autodefensa personal frente al estado me parece genial, tiene muchas posibilidades. Creo que ofrece oportunidades para obtener bienes y servicios al margen del latrocinio del estado, pero como medio de cambio social me parece inútil.

3- Difusión cultural: esto implica editar, ya sean libros, blogs, documentales. También dar charlas, conferencias, etc... Todo esto está muy bien y es necesario pero bueno...tenemos unos medios de comunicación controlados por el estado que por cada mensaje libertario que nosotros colocamos colocan cien mil mensajes estatalistas. Por si fuera poco existe toda una galaxia de extrañas ideologías minoritarias y grupúsculos religiosos que también compiten por la atención de la gente. Ante todo esto, ¿cuál creéis que es el efecto de nuestros mensajes? Sin apenas recursos, ¿qué creéis que se puede conseguir?

Opto por un partido por lo siguiente:

Son las leyes del estado las que dicen que si no pagas vas a la cárcel. Cambiemos las leyes. Para ello sólo hay una forma: desde las instituciones.

Son las leyes las que dicen que diversos bienes y servicios son ilegales, o necesitan de licencias para su producción/comercialización. Cambiemos esas leyes. Sólo hay una forma: desde las instituciones.

Son las leyes las que, en definitiva, coartan nuestras libertades. No existe una sociedad sin leyes. De nosotros depende que esas leyes sean justas o no, y las leyes, hoy por hoy, se producen en las instituciones del estado.

¿Queremos que nuestras ideas se difundan? Si no estás en los medios de masas no existes. Si quieres que te conozcan, los medios deben enfocarte y para ello debes estar en las instituciones, en el debate político diario y cotidiano que se da en los medios y en la calle.

Me encanta la historia y no conozco ni un solo caso en que se haya podido realizar un cambio significativo y duradero en la sociedad sin la toma del poder. Lo sé, esto suena duro y peligroso, pero la historia es tozuda: si tu no tomas el poder lo hace otro. De nosotros depende que sean los libertarios los que transformen la sociedad o que lo hagan los estatalistas.

La discusión minarquistas-anarquistas me parece improductiva dada la actual situación de estatalismo sin freno. Estamos tan lejos del estado mínimo o de la anarquía que me parece una discusión fútil.

Cuando tenía dieciséis años hice el camino de Santiago junto a mi padre y algunos amigos. Recuerdo que discutimos antes de empezar si ir hasta Santiago o continuar luego hasta Finisterre como muchos peregrinos hacían en otros tiempos. Después de mucho discutir (que si estaríamos cansados, que si sería más costoso, que si sería más bonito, etc...) llegamos a la conclusión de que cuando estuviéramos más cerca de Santiago ya decidiríamos que hacer.
Pues eso.